“Mas
a la mitad de la fiesta subió Jesús al templo, y enseñaba. Y se maravillaban
los judíos, diciendo: ¿Cómo sabe éste letras, sin haber estudiado? Jesús les
respondió y dijo: Mi doctrina no es mía, sino de aquel que me envió. El que quiera hacer la voluntad de Dios,
conocerá si la doctrina es de Dios, o si yo hablo por mi propia cuenta. El que
habla por su propia cuenta, su propia gloria busca; pero el que busca la gloria
del que le envió, éste es verdadero, y no hay en él injusticia.” (Juan 7; 14-18)
Intentando
encontrar respuesta a esta pregunta, que muchas veces me aqueja, y hoy para
enviar esta pequeña porción encontré, el juego de versículos anteriores (Juan 7; 14-18), que son directamente
una enseñanza de Jesús, en una de las fiestas más importantes de los judíos, la
fiesta de las enramadas, que aunque no nos dice directamente la respuesta
entiendo:
·
Del
contexto, la Fiesta de las enramadas, que es una celebración o rememoración de
como los judíos aceptaban su dependencia de Dios cuando cruzaban por el
desierto, me dice que para escuchar a Dios, se debe estar preparado para
aceptar que Dios es la palabra y que si es de Dios, todo puede llegar a ser en
nuestra vida y en nuestro entorno.
·
La
gloria es de Dios, y al escuchar a Dios, debe ser apartado de nosotros nuestro
ego, y nuestro antropocentrismo natural, es decir, aunque Dios su creación la
hizo para nuestro disfrute, también nuestra existencia y nuestra vida debe ser
para bendecir a Dios, a su creación, a quienes ha puesto en nuestra vida y a
quienes pondrá.
·
Jesús
conocía las escrituras, porque, ¿cómo no iba a conocer la doctrina del Padre si
de Él viene?, pero nosotros debemos escudriñar las escrituras, como creyentes y
buscadores de conocimiento en Dios, y por lo tanto pedir a Dios contínua
revelación, para que en nuestro corazón, mente y vida esté la sabiduría de
Dios, recordando desde los proverbios hasta los ejemplos en las vidas de sus
personajes.
Aunque quizás, lo siguiente no se
desprende del juego de versículos (aunque si de la búsqueda en escrituras)
tenemos, que como buena conversación, también los silencios tienen significado,
y Dios habla a través del silencio, Cristo fue señalado y no siempre fue escuchado.
No olvides que Dios —lleno de dolor— guardó silencio mientras Jesús agonizaba
en la cruz, y Él era Su Hijo, el Hijo Predilecto de Dios. No somos tú y yo más
que Jesús. Debemos creer entonces que en muchas ocasiones Dios considerará
oportuno guardar silencio. No lo hace como venganza, no lo hace por ser malo,
lo hace porque en Su Infinita Sabiduría considera bueno en ese momento no
hablar. Eso también es un gesto de amor de Dios; ¡ten paciencia!
Él siempre escucha, y —a su tiempo—
hablará y nos hará entender.
También Dios siempre nos habla utilizando muchos instrumentos para bendecir nuestras vidas, solo debemos estar atentos a su voz y seguirla, como buenas ovejas a su pastor.
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